MPECV 11.12

Tutorías Geraldine

Geraldine sobre el trabajo de María Velasco

Preguntas y respuestas en torno al proceso de creación de

Tratado para saber vivir

para uso de las viejas generaciones

de María Velasco

 Preguntas generales acerca de la relación historia y teatro:

Geraldine: ¿Qué te mueve a hacer revisión de la historia para escribir una obra de teatro frente a la posibilidad de escribir una ficción anclada en un mundo imaginario inventado?

María: Creo que todas las historias (stories) se escriben sobre la Historia (history). Se puede, eso sí, evidenciar más o menos. En este caso escribo sobre mi historia personal, pero, contextualizándola en el marco de la historia general, consigo la distancia necesaria.

G: ¿Cómo haces revisión de la historia para tu obra: desde las ideas políticas, desde la estética, desde la filosofía…?

M: Sobre todo desde la filosofía. Una serie de textos como “Filosofía de la historia”, de Hegel; “Tesis sobre filosofía de la historia”, de Walter Benjamin, o “Recuerdo del presente”, de Paolo Virno me han influido. Ahora bien, las diferentes lecturas de la Historia (si la historia tiene un fin o no, si podemos hablar de un eterno retorno de lo diferente o no, etc.) tienen distintas consecuencias en lo político. 

G: ¿Qué historia, por qué la selección de países?

M: No sólo me parece que hay estructuras que subyacen a todas las épocas, sino también a las distintas geografías.

G: ¿La Historia con H mayúscula, la microhistoria?

M: Se trata un poco de la interacción de ambas: ¿se puede ser feliz (intrahistoria) en un mundo que no lo es (Historia)?

Preguntas sobre el contenido de la memoria del proyecto:

María: “Sueños, contradicciones y errores” 

G: ¿Podría darse pista de algún acierto, o la visión de la autora es que todo ha sido un fracaso?

M: No quiero dar una visión nihilista de la existencia. En ese sentido, lucho contra la tentación de reflejar que “nunca hay nada nuevo bajo el sol”, que “el ser humano no aprende de sus propios errores”, o que “tropieza constantemente con la misma piedra”. Me gustaría que hubiera pequeños destellos de esperanza. Si, finalmente, la obra es pesimista, espero que sea un pesimismo revulsivo, que invite a la movilización.

G: Cuáles han sido las victorias grupales y porqué en la historia se la ha dado más peso a los errores, ¿hay una estrategia de magnificación del error y subrrayamiento de la incapacidad de victoria? ¿es esto desinteresado? ¿la obra va en la línea de magnificar el error?

M: Me parece que la magnificación del error es una tendencia menos sobresaliente en nuestro tiempo que la magnificación del “progreso”. Yo creo que los errores también construyen. Valoro los movimientos que no llegan a organizarse en partidos, las revueltas que nunca alcanzan la categoría de revolución… La gloria está en el intento y son toques de atención eficaces para el poder y el sistema. Como ya se ha dicho hasta la extenuación, una vez que la revolución triunfa, se convierte en conservadora.

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M: “A lo largo de seis décadas, estudiantes, activistas, artistas y artesanos representan el drama y la comedia de sus modas, clichés y contra clichés”.

G: ¿La idea de representación está pensada bajo una forma de actuación que responde a un texto fijo?

M: Este es un proyecto de dramaturgia. Quiero escribir el texto hasta el punto y final. En una época en que la imagen es fagocéntrica, me parece un acto de rebeldía seguir bruñendo las palabras en soledad. Ahora bien, creo que un texto fijo da, en realidad, una gran libertad al actor. El libreto constituye la única certeza frente al resto, que es inasible, que está atravesado por los caracteres, la imaginación, los deseos y las decisiones de los miembros del grupo y por un conjunto de azares. El resultado final es de todos y de ninguno. Estoy hablando del teatro… pero también vale para la vida en general.

M: “La soledad que encierra cada hombre en su cuerpo (los amantes y los amigos) es también soledad comunal y supone la bancarrota de todos los sueños grupales”.

G: ¿La soledad es producto de los modos de vida social a lo largo del s.XX? ¿Cada momento histórico ha tenido formas particulares de vivir la soledad? ¿En todas las sociedades hay los mismos índices de soledad? ¿Es la soledad un problema político?

M: Los griegos ya hablan de “bilis negra”, melancolía. Más allá de la soledad, la tristeza parece formar parte de la química humana. Sin embargo, sí creo que ciertos modos de vida y sistemas la agravan. La soledad a la que yo me refiero es propia de las sociedades capitalistas avanzadas, de la constante renovación de los deseos que exige el ritmo incesante de la producción.

M: “El aprendizaje sentimental no es acumulativo y la madurez de la especie sufre un aplazamiento constante”.

G: En una sociedad, como la occidental, la razón prevalece sobre las emociones y sentimientos, constantemente se educa en la domesticación del deseo para encorsetarlo en un conjunto de ideas sobre cómo se debe vivir, sobretodo en relación al trabajo como núcleo organizador y limitador/potenciador de las posibilidades de vida; para poder acceder a un conjunto de posibilidades de consumo, donde el deseo es el motor del mercado enmascarado en necesidades creadas a través de la publicidad.

Soledad-Trabajo-Deseo

Soledad-Deseo

Soledad-Trabajo

Trabajo-Deseo

¿El aplazamiento es voluntario, dirigido culturalmente, filosóficamente, políticamente; bajo la mirada racionalista que organiza el pensamiento, la forma de pensamiento dominante?

M: Creo que precisamente el truco es hacernos creer que estamos más liberados que nunca, cuando, en realidad, estamos muy reprimidos (el amor con abre-fácil, el amor de usar y tirar es muy conveniente en términos económicos). La revolución californiana aspiraba a hacer del deseo un motor de cambio. Sin embargo, el deseo ha quedado relegado al tiempo residual del fin de semana y a la nocturnidad. Asimismo, cuantas más comodidades y formas de ocio se nos ofrecen, más nos esclavizamos con el objetivo de alcanzarlas. Son trampas y más trampas, envueltas en papel de regalo.

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M: “La superestructura de la obra consta de seis cuadros dramáticos, cada uno de los cuales transcurre en una década (los 50, los 60, los 70, los 80, los 90 y 2011) y en unas coordenadas geográficas diferentes (Francia, Alemania, Marruecos, España, Italia, y Egipto). Las escenas se yuxtaponen sin evidencia del salto espacio-temporal y, aunque en orden cronológico, sin solución de continuidad, “esencializando” así cada conflicto generacional”.

G: Entiendo que haces una elección al dedicir trabajar un conflicto característico para cada época :¿la esencialización es sólo para lograr esto?, ¿cómo se yuxtaponen las esenas sin evidencia de salto espacio-temporal?.

M: La idea es que los contextos (temporales y espaciales) sean muy concretos y que, por el contrario, los conflictos sean bastante similares en todos los casos. El peligro es que, una vez el lector/espectador, comprenda este efecto reiterativo, desconecte. Por eso, el reto es buscar diferencias en lo recurrente y dar la idea de una “falsa continuidad”: como si una historia, a pesar de desarrollarse en otro lugar y en otra época, viniese a desarrollar o completar  a la anterior.

M: “La microestructura de cada cuadro ofrece rimas para con los anteriores. Estos “ligeros” paralelismos, reiteraciones y anáforas en el plano de lo formal/estructural tienen consecuencias en el mensaje de la obra (“la forma es un contenido y un contenido puede secretar formas”)”.

G: Las rimas aparecen en el nivel estructural formal de la escritura de la obra o ¿aparecen también en el lenguaje, en los textos de los personajes, como recursos estilísticos? ¿Cuál es el mensaje de la obra? y ¿A qué contribuye esto en la transmisión del mensaje de la obra?

M: Aparecen rimas a nivel estructural y también a nivel de lenguaje. Algunas son más explicitas, otras casi invisibles. El mensaje es que hay que ser valiente para desarrollar tu propia historia frente a los remakes que propone constantemente la Historia. La repetición crea una sensación de alienación y la necesidad de una variación o de la impresión de un cambio de ritmo.

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M: (AÑOS 50) “Aurora milita de forma activa en el Movimiento de Liberación de la Mujer (MLF), sin embargo soporta con condescendencia las humillaciones/vejaciones de su pareja”.

G: Tensión entre la voluntad de cambio en función a unos ideales adquiridos para cambiar el rol de la mujer en la sociedad y la dificulta de generar el cambio desde el núcleo. En este caso desde la vida conyugal que a su vez se presenta como conjunto mínimo de la idea de familia. No sólo vale el repertirse las ideas en la cabeza si no conocer su ejercicio práctico y que la/s persona/s con quienes se quiere poner en práctica también tengan la disposición. ¿Quién es la pareja de ella? ¿Qué impide que desde un principio se revise el rol de la masculinidad en las luchas por la emancipación de la mujer?

M: Me parece que muchas vertientes del feminismo han tomado caminos equivocados. El de la igualdad, por ejemplo, que ha tenido la consecuencia nefasta de un mimetismo con las conductas laborales, familiares y sociales de los hombres. La discriminación positiva también ha creado estragos y un montón de censuras y autocensuras. Tratamos de disuadir a los maltratadores, pero a la vez ignoramos que hay muchas mujeres masoquistas y que en las historias de amor, como en la de Aurore y Jean, raramente existe la “paridad”… más bien todo lo contrario.

M: (AÑOS 60): “¿Es el terror la única solución para modificar el sistema? ¿Qué ocurre con las víctimas colaterales?”.

G: En el caso del uso la violencia armada se alimenta el deseo de vencer por la fuerza, la estrategia y destreza con las armas para poder de matar. Desde la novilencia (escrita sin separación) se alimenta el deseo de resistir para ganar por estrategias de reconocimiento humano entre los enfrentados. (…)¿Qué pasaría si nuestra Historia Universal recogiera las experiencias de solidaridad y sacrificio humano, sin anular las perversiones etc… pero reconduciendo la mirada hacia la construcción y no a la destrucción como lo hace? ¿Hay que matar para ganar?.

M: Yo creo que incluso en las guerras, en la guerrilla, en el terrorismo (el de estado también) hay experiencias de solidaridad y sacrificio como a las que tú te refieres. En los libros de historia no aparecen; por economía, estos libros acaban pareciéndose a un cronograma, donde los protagonistas y sus acciones se abstraen del contexto emocional. Ese es el vacío que, precisamente, puede cubrir la ficción. En cuanto uno empieza a empatizar (“sentir con”) los personajes conceptos bien acuñados y más bien tópicos como “no violencia” o “política del miedo” se llenan de matices. La no violencia puede ser muy violenta y la violencia indiscriminada puede ser en defensa propia.

 M: “¿El tiempo aplacara su efervescencia revolucionaria y serán reabsorbidos por el establishment?”.

G: La explosión del deseo de cambio, la falta de “educacion”, formación en la lucha por el cambio, hace presa fácil de las acciones que nacen del impulso y el deseo de cambio inmediato. La lucha por el cambio es algo que requiere constancia, paciencia, aprendizaje, acierto y error es un camino de vida, pero en los medios de representación simbólica se plantea muchas veces como algo de mayor rapidez-avidez-suerte… ¿El es sistema una esponja infalible en la absorción de las propuestas de cambio? o ¿es algo que tiene que ver con que las propuestas de cambio vienen de una visión reformista que favorece su absorción ya que no va a la raiz de lo que se quiere cambiar? ¿Es posible absorber una propuesta de cambio radical (que va a la raíz) o ese tipo de propuestas se ven marginadas, soterradas…?

M: No lo sé. Yo admiro los impulsos en sí mismos, porque creo que somos una especie perezosa y agarrotada. Me emociona ver que la gente sale a la calle por otros motivos diferentes a la victoria en un mundial de fútbol. Ahora bien, para no derrochar energía, para que los impulsos sean mejor canalizados, creo que la base está en la educación. La política de crear empleo y hacer recortes en educación responde a la voluntad de crear una sociedad de esclavos. Lo terrible es cuando estos esclavos se creen libres. Hay muchos ejemplos de adalides revolucionarios reabsorbidos por el sistema. A ellos, se les puede llamar “chaqueteros”… en el mejor de los casos “librepensadores”,   pero los esclavos viven siempre en la indiferenciación más absoluta. Desde el Tercer Mundo otros quieren sumarse al régimen de esclavitud del Cuarto Mundo… pero es que en términos de desarrollo sostenible no es viable.  Creo que con la crisis el cambio es inminente. Se ha demostrado que no podemos seguir viviendo como hasta ahora, para bien o para mal.

M: (AÑOS 70) “¿Cómo conciliar la libertad sexual con la familia y los niños?” / “el deseo -un elemento revolucionario”.

G: El deseo como elemento revolucionario: ¿lo sitúas como especialmente importante para la década de los 70, antes no? ¿Crees que es el motor subyacente a la lucha en general, como aspecto humano que mueve los ideales ?

M: Creo que el deseo es un motor más fuerte que cualquier ideología. Lo es siempre, sólo que, a partir de los 70, se teoriza acerca de ello. Es el momento, ya que muchas ideologías han muerto y es necesario buscar nuevos asideros. Creo que el intento de llevar la revolución a la vida privada es loable, pero a veces degenera. El deseo pasa de ser un medio a convertirse en un fin en sí mismo. Considero que el mayor mérito humano sería conseguir desear con el cerebro.

M: (AÑOS 80) “(…) es la prueba de que las parejas de hecho no han superado los problemas de la familia tradicional”.

G: ¿Cuál sería un ejemplo concreto de las reproducciones que hacemos de los patrones familiares tradicionales en una nueva forma de contrato social como “la pareja de hecho”? Creo que aquí además se suma el factor de la heteronormatividad, que subyace a la organización familiar tradicional, y que salta a la vista en el caso de estar planteando situaciones para una pareja gay. Esta particularidad puede funcionar como microscopio para acentuar cómo son roles o papeles de actuación que luego se desempeñan al enfrentarse en la vida a la experiencia de compartir una casa como espacio común de una pareja sentimental.

M: Estoy completamente de acuerdo. Yo hoy me siento una mujer libre, pero es indiscutible que me he formado en el patriarcado. Del mismo modo, sucede que las parejas de hecho gays  u otro tipo de uniones ajenas a la norma están directa o indirectamente influidas por la herteronormatividad. Las apariencias engañan. En el caso concreto de España, hubo leyes, hasta bien entrada la década de los 80, como la de peligrosidad social o la de escándalo público que concernían a los gays. En la transición, las formas de sexualidad que habían estado prohibidas parecían liberadoras, pero no es oro todo lo que reluce… Muchas veces bajo un disfraz provocador, ocultamos un instinto de conservación, que es a la vez animal y adquirido.

M: (AÑO 2011) “Andreas decide quedarse e internarse en las protestas. ¿Se trata de una separación provisional o de un adiós definitivo?”.

G: Creo que sería interesante hablar de la apuesta, la tensión en la decisión, al poner en la balanza el compromiso social en relación al compromiso de la relación de pareja, ¿Por qué parece imposible ser altamente comprometido social/políticamente y tener una pareja estable (sea lo que sea que eso signifique)? Es muy común entre las personas dedicadas 100% al activismo no encontrar pareja, es por la misma razón que una persona que le dedica 100% al trabajo o ¿se ponen en juego otras cosas?

M: Hay una tensión interesante: recuerdo el caso de un amigo cuya novia trabajaba vocacionalmente en una ONG y luego era profundamente insolidaria con él. También dicen que Gandhi, que se propone como símbolo de la no violencia, maltrataba a su mujer. Sin llegar a extremos, se producen muchas paradojas… Los eslóganes “I don’t care about Vietnam, I care about my orgasm” o “la vida privada es un error” lo demuestran. Yo no sé si la ecuación pareja/activismo tiene solución. Precisamente es interesante para el teatro porque supone un conflicto.

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M: “La tautología y aparente circularidad de la estructura se integra, sin embargo, en una visión de la existencia que tiene que ver con el caos”.

G: ¿Que implica una visión de la existencia definida por el caos para los distintos personajes que aparecen en la obra?

M: Si la circularidad es total, se produce cierta idea de determinismo. No me gustan las estructuras aristotélicas, porque el orden que imprimen es falsario y da una idea mentirosa de la realidad. Creo que hay más verdad en la irregularidad. Esto no quiere decir que los objetivos de los personajes sean siempre frustrados. Sólo que su victoria, como en la vida real, nunca será definitiva.

M: “(…) planteo una preeminencia de la lengua escrita y literaria sobre la acción escénica”.

G: ¿Es por una preferencia a nivel creativo?

M: Hago el proyecto para un programa de “Dramaturgias Actuales”. Después de hablar de dramaturgias de la imagen, dramaturgias de luces, etcétera, lo más actual me parece volver al verbo y a la literatura dramática sin complejos. Estoy en la búsqueda de una palabra performativa, que sea en sí misma acción, pero que no huya (como pasa en el guión o el teatro realista) de la poesía como de la peste. No me gustaría que el discurso político estuviera muy en la superficie. Si no escribo un manifiesto o un comunicado, sino una obra de teatro, es porque creo que es más eficaz filtrar las ideas por la vía de la empatía.

Nota: Tras la lectura de la memoria del proyecto de María hice una selección de frases, ideas… (que son los textos que aparecen en color negro), para reflexionar sobre ellas y hacerle una serie de preguntas a María que después ella respondió. El resultado es lo que aquí exponemos como primer documento de tutoría.

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Esta entrada se publicó el abril 10, 2012 en 11:27 am y se archivó dentro de Reflexión, Tutorias. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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